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viernes, 12 de diciembre de 2014

La música del silencio

Acto 1: La música del silencio

“Es con la boca plagada de llagas que quiero morder este SILENCIO, y llenarlo por fin de amaneceres, de otoño y de viento” empezó a escribir miles de veces, a todas horas hasta en las paredes. Analizar los silencios de forma minuciosa, en una amplitud más allá de lo acústico se había convertido en uno más de sus vicios cotidianos.

En estos años de subjetiva soledad había descubierto distintas formas de silencio, de infinidad de tipos, entonaciones y colores. Con el tiempo, la interpretación y la práctica , ya empezaba a reconocerlos a cada uno, a diferenciar y apreciar el canto de los diferentes sonidos sordos.  Por supuesto,  había todo tipo de silencios,  de fuga, de retroceso, también de lucha y de olvido.

Algunos silencios incluso los acababa saboreando,  le protegían, se esforzaba en empaparse de ellos, otros silencios eran trágicos claro, y evocaban pedacitos de un pasado y un futuro peor.

Acababa de comprar un nuevo cuaderno de escribir convencido en que era un paso indispensable para ahora sí, empezar su nueva vida, y lo había estrenado con un encabezado escrito muy despacio y con su mejor letra, con el cuidado y el mimo con el que se hacen las firmas más importantes.

“Estoy preparado para VIVIR con mayúsculas, estoy listo para resistir y vencer cualquier tormenta,  porque solo soy yo, si lo soy luchando”.

Sentía que su  reciente e íntima relación con la soledad de la nada sonora, le abrigaba en alguna medida del frio real y el imaginario,  del eterno retorno a las contradicciones, a los errores,  a la hipocresía general, a las mentiras propias y ajenas y a otros escombros interestelares.

Acto 2:Y entonces ella

Y aún sin terminar de asumirse del todo en su nueva, psicótica y casi cómoda existencia,  de nuevo se encontraron sin apenas buscarse: Él y sus silencios de colores claro,  ella y el temporal que la acompaña,  la luz de su piel y  el sonido agreste de sus besos. Y así, es como fueron combatiendo de poco a poco juntos los silencios de ambos, los individuales y de paso también los corporativos.

Ella parecía representar el silencio de su propia ausencia, y a él,  llegados a este punto, le costaba bastante representar algo  más  que las orgullosas cicatrices que quedaban de sí mismo.

Aún con todo, entre silencios, soledades y miedos, y con la perspectiva del fracaso y la derrota en ciernes resoplando en la nuca de los ambos, fueron recorriéndose con la paciencia y el cariño de un joven cirujano que opera a su padre.  Resolviendo silencios mutuos, acariciando inseguridades, besando heridas y sobretodo mirándose y mirándose,  sin más aspiración que la de ver juntas a dos bobas asustadas y cada vez menos silenciosas.

Y a partir de ese momento, y aún hoy, pasados varios años sin oirse, él, antiguo fiel amante del silencio, siempre estuvo ya  celoso de su voz, de su música y de las noches de ambos en doubly
surround.

Y ahora es cuando lo entiende todo, ella no era la ausente, si no la ausencia.


J.León
 

jueves, 18 de septiembre de 2014

"Sobre la sencillez" de Mario Benedetti

La sencillez es una de las virtudes más complicadas de este viejo mundo. Cuando uno es sencillo (en su habla, en sus actos, incluso en su poesía) corre el incómodo riesgo de ser tomado por tonto, por babieca.

Hay críticos, por ejemplo, que son propensos a elogiar solamente a aquellos poetas misteriosos, cuyas obras son comprendidas por muy pocos.
Esos mismos críticos tampoco los entienden, claro, pero tienen cierta habilidad para cabalgar por fuera del misterio, haciendo de su ignorancia una forma inédita de discreción.

Si uno lee a Baldomero Fernández Moreno o a Antonio Machado, y capta la sabiduría de su sencillez, quisiera salir a abrazarlos, como si aún estuvieran ahí, con su pluma en ristre.

Cómo enseñan, cómo abren sin prejuicios las puertas de su vida y nos regalan las llaves para que abramos la nuestra.

Todo mandante, ya sea el mandamás como el mandamenos, se afana (sobre todo cuando afana) en no ser sencillo.

La dificultad es su muro de contención, su bastión, su blindaje.
En la sencillez, los hombres y mujeres se amparan, se comprenden, se alivian.
En la complejidad, en cambio, se ven con desconfianza y con rencores.
Cómo no tener en cuenta que la muerte es la cumbre de la sencillez

Mario Benedetti. Sobre la sencillez. Vivir adrede (2007)

sábado, 6 de septiembre de 2014

Reseña "House of cards"

Me estoy zampando en los últimos días la serie de “House of Cards”, y la verdad me está pareciendo apasionante y recomendable, ateniéndonos eso sí, a unas consideraciones previas: Si esperas una serie de alardes técnicos y efectos especiales búscate otra, esto es una ficción de intriga al estilo clásico ambientada en los aledaños de la Casa Blanca, en concreto en las entrañas del Partido Demócrata, pero no te asustes, es sólo el marco.

A decir verdad, cada capítulo de la serie consigue sacarte del imaginario colectivo asociado al cuadro (que obviamente tiene su relevancia), para acercarte a la naturaleza de los personajes y de la trama y sobre todo a una de las tesis principales del argumento: Todo lo mueve el poder y las relaciones que establecemos en todos los ámbitos de nuestra vida en torno a él (en sus diferentes formas, intensidades y complejidad claro).

Una visión tan despiadada, cruel y atractiva de la vida, como la vida misma.

martes, 2 de septiembre de 2014

"Poética", un poema de Javier Egea

Vino primera frívola –yo niño con ojeras–
y nos puso en los dedos un sueño de esperanza
o alguna perversión: sus velos y su danza
le ceñían las sílabas, los ritmos, las caderas.

Mas quisimos su cuerpo sobre las escombreras
porque también manchase su ropa en la tardanza
de luz y libertad: esa tierna venganza
de llevarla por calles y lunas prisioneras.

Luego nos visitaba con extraños abrigos,
mas se fue desnudando, y yo le sonreía
con la sonrisa nueva de la complicidad.


Porque a pesar de todo nos hicimos amigos
y me mantengo firme gracias a ti, poesía,
pequeño pueblo en armas contra la soledad.

viernes, 29 de agosto de 2014

"Instantes", un poema de Nadine Stair



Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.

Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.


lunes, 18 de agosto de 2014

Carbón para Mike

He oído que en Ohio,
a comienzos de siglo,
vivía en Bidwell una mujer,
Mary McCoy, viuda de un guardafrenos
llamado Mike McCoy, en plena miseria.

Cada noche, desde los trenes ensordecedores de la Wheeling Railroad,
los guardafrenos arrojaban un trozo de carbón
por encima de la cerca del huerto de papas
gritando al pasar con voz ronca:
«¡Para Mike!»

Y cada noche, cuando el trozo de carbón para Mike
golpeaba en la pared posterior de la casilla,
la anciana se levantaba, se ponía
somnolienta la pollera, y guardaba el trozo de carbón,
regalo de los guardafrenos para Mike, muerto pero no olvidado.

Se levantaba antes de amanecer y quitaba
el regalo a los ojos del mundo
para evitar contratiempos a los hombres
de la Wheeling Railroad.

Este poema está dedicado
a los compañeros del guardafrenos McCoy
(muerto por tener los pulmones demasiado débiles
en los trenes carboneros de Ohio)

en señal de solidaridad.

1926. Un poema Bertold Brecht

martes, 23 de abril de 2013

Poema Javier Egea ( I )

Tras el aprendizaje de la vida
ofrezco  mis ruinas a tus ojos.

Te ofrezco algunas cifras amarillas
y el polvo de estos libros
como un reducto pobre con más debe que haber.

Te ofrezco lo que puede quererse tras la muerte,
lo que queda de amor después de la oficina.

Tantos años contable de tu cuerpo
y esta cuenta maldita que no cuadra
y esta página absurda de borrones.



*Poesía completa Javier Egea (Volumen I). Fundación Domingo Malagón y Bartleby Editores.

jueves, 26 de julio de 2012

Muchas maneras de matar



Hay muchas maneras de matar.
Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda.
Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc…
Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado.

miércoles, 16 de mayo de 2012

NO te rindas

NO TE RINDAS

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.

 No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
 Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
 Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa, Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos,
 Desplegar las alas E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
 Porque no estás solo, porque yo te quiero.

  Mario Benedetti

jueves, 12 de enero de 2012

"Contra la seducción" de Bertolt Brecht

No os dejéis seducir:
no hay retorno alguno.

El día está a las puertas,
hay ya viento nocturno:
no vendrá otra mañana.

No os dejéis engañar
con que la vida es poco.

Bebedla a grandes tragos
porque no os bastará
cuando hayáis de perderla.

No os dejéis consolar.
Vuestro tiempo no es mucho.
El lodo, a los podridos.

La vida es lo más grande:
perderla es perder todo.

jueves, 21 de julio de 2011

"O todos o ninguno" de Bertolt Brecht



Esclavo, ¿quién te liberará?
Los que están en la sima más honda
te verán, compañero,
tus gritos oirán.
Los esclavos te liberarán.

O todos o ninguno. O todo o nada.
Uno sólo no puede salvarse.
O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todo o nada.

Hambriento, ¿quién te alimentará?
Si tú quieres pan, ven con nosotros,
los que no lo tenemos.
Déjanos enseñarte el camino.
Los hambrientos te alimentarán.

O todos o ninguno. O todo o nada.
Uno sólo no puede salvarse.
O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todo o nada.

Vencido, ¿quién te puede vengar?
Tú que padeces heridas,
únete a los heridos.
Nosotros, compañero, aunque débiles,
nosotros te podemos vengar.

O todos o ninguno. O todo o nada.
Uno sólo no puede salvarse.
O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todo o nada.

Hombre perdido, ¿quién se arriesgará?
Aquel que ya no pueda soportar
su miseria, que se una a los que luchan
porque su día sea el de hoy
y no algún día que ha de llegar.

O todos o ninguno. O todo o nada.
Uno sólo no puede salvarse.
O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todo o nada.

viernes, 15 de octubre de 2010

Un poema de Charles Bukoswki



Si vas a intentarlo,ve hasta el final,
de lo contrario,no empieces siquiera.

Tal vez suponga perder novias,esposas,
familia,trabajo,y quizá,la cabeza.

Tal vez suponga no comer durante tres o cuatro días.
Tal vez suponga helarte en el banco de un parque.
Tal vez suponga la cárcel.
Tal vez suponga humillación.
Tal vez suponga desdén,aislamiento...
el aislamiento es el premio.

Todo lo demás es para poner a prueba tu resistencia,
tus autenticas ganas de hacerlo.

Y lo harás,
a pesar del rechazo y de las ínfimas probabilidades.
Y será mejor que cualquier cosa que pudieras imaginar.
Si vas a intentarlo,ve hasta el final.

No existe una sensación igual.
Estarás solo, con los dioses,
y las noches arderán en llamas.

Llevarás las riendas de la vida hasta la risa perfecta.
Es por lo único que vale la pena luchar."

lunes, 5 de julio de 2010

"El Partido somos nosotros" de Bertolt Brecht

EL PARTIDO SOMOS NOSOTROS”

¿Quién es entonces el Partido?
¿Vive entre cuatro paredes?
¿Está prisionero en las cárceles?
¿Escucha en el auricular de los teléfonos?
¿Son sus pensamientos secretos
sus conclusiones desconocidas?

¿Quién es entonces el Partido?
El partido somos nosotros.
Tú, yo, y nosotros, nosotros todos.
Se viste con tu ropa,
y piensa en tu cabeza.

Donde nosotros estemos,
allí estará el Partido.
Donde se le ataca, allí combate"

viernes, 19 de marzo de 2010

"Sonreidme", un poema de Miguel Hernández




SONREÍDME.- Miguel Hernández


Vengo muy satisfecho de librarme
de la serpiente de las múltiples cúpulas,
la serpiente escamada de casullas y cálices:
su cola puso acíbar en mi boca, sus anillos verdugos
reprimieron y malaventuraron la nudosa sangre de mi corazón.
Vengo muy dolorido de aquel infierno de incensarios locos, de aquella boba gloria: sonreídme./

Sonreídme, que voy
a donde estáis vosotros los de siempre,
los que cubrís de espigas y racimos la boca del que nos escupe,
los que conmigo en surcos, andamios, fraguas, hornos,
os arrancáis la corona del sudor a diario.

Me libré de los templos: sonreídme,
donde me consumía con tristeza de lámpara
encerrado en el poco aire de los sagrarios.
Salté al monte de donde procedo,
a las viñas donde halla tanta hermana mi sangre,
a vuestra compañía de relativo barro.

Agrupo mi hambre, mis penas y estas cicatrices
que llevo de tratar piedras y hachas
a vuestras hambres, vuestras penas y vuestra herrada carne,
porque para calmar nuestra desesperación de toros castigados
habremos de agruparnos oceánicamente.

Nubes tempestuosas de herramientas
para un cielo de manos vengativas
no es preciso. Ya relampaguean
las hachas y las hoces con su metal crispado,
ya truenan los martillos y los mazos
sobre los pensamientos de los que nos han hecho
burros de carga y bueyes de labor.

Salta el capitalista de su cochino lujo,
huyen los arzobispos de sus mitras obscenas,
los notarios y los registradores de la propiedad
caen aplastados bajo furiosos protocolos,
los curas se deciden a ser hombres
y abierta ya la jaula donde actúa de león
queda el oro en la más espantosa miseria.

En vuestros puños quiero ver rayos contrayéndose,
quiero ver a la cólera tirándoos de las cejas,
la cólera me nubla todas las cosas dentro del corazón
sintiendo el martillazo del hambre en el ombligo,
viendo a mi hermana helarse mientras lava la ropa,
viendo a mi madre siempre en ayuno forzoso,
viéndonos en este estado capaz de impacientar
a los mismos corderos que jamás se impacientan.

Habrá que ver la tierra estercolada
con las injustas sangres,
habrá que ver la media vuelta fiera de la hoz ajustándose a las nucas,

habrá que verlo todo notablemente impasibles,
habrá que hacerlo todo sufriendo un poco menos de lo que ahora sufrimos bajo el hambre,

que nos hace alargar las inocentes manos animales
hacia el robo y el crimen salvadores.

lunes, 15 de marzo de 2010

"Invencible", un poema de Ernest Henley

Hace una semanas me topé con "Invencible", ya no recuerdo donde, y aún ando dándole vueltas.

"Invencible"

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.

En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.

Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me econtrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,

soy el amo de mi destino:

soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley ( 1849 - 1903)



martes, 9 de marzo de 2010

"Y Uno Aprende", un poema de Jorge Luis Borges



Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986) fue un escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX. Publicó ensayos breves, cuentos y poemas.

Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende que el amor
no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender.

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de
caerse en la mitad.

Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma, en lugar
de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende...
y con cada día uno aprende.

Jorge Luis Borges.

miércoles, 3 de marzo de 2010

La generación en crisis (*)

(*) Un articulillo que hemos realizado entre Rodrigo y yo mismo, para el primer número del fanzine de la Plataforma Antifascista de Cartagena

La generación en crisis


El sistema capitalista es un modo de producción que está en crisis desde su nacimiento, allá por la revolución industrial, ya que desde sus orígenes ha sido necesario que una clase poseedora de los medios
de producción y servicios (tecnología, propiedades inmuebles, muebles y fuerza de trabajo), dependiera de otra clase, la obrera y desposeída, destinada históricamente a aniquilarla.

Los poseedores inaugurarán una nueva época de desarrollo sin límites pero al mismo tiempo darán nombre a su antagonismo de clase, la clase obrera, la hija de su propio explotador.
Los trabajadores son esa parte de los medios de producción a la que se denomina fuerza de trabajo como si no fuera fruto de una habilidad humana, como si se hablara de una máquina que se pone en marcha y comienza a producir; y en parte es verdad, ya que esta nueva forma de producir bienes y servicios se basa en la sustracción del objeto producido de su verdadero productor, el trabajador o la trabajadora, que únicamente posee su fuerza de trabajo, y también en la alienación que provoca que las mayorías obreras y los campesinos sin tierra, asumieran que los medios de producción sean propiedad y estén dirigidos por una clase dirigente poseedora de casi todo, y con el futuro de “los más en sus manos”.

Pero la alienación ideológica no sólo afecta a las clases populares, sino que también hacen mella en clases que han sido históricamente reaccionarias como los pequeños comerciantes, los profesionales, los terratenientes, entre otras, que acaban aliándose a las clases poseedoras y productoras. a través de prebendas, chantajes y falsas esperanzas.

El devorador insaciable de recursos de todo tipo que es el engranaje capitalista, representado y dirigido por la clase dirigente terminará siempre por “desterrar del paraíso”a sus aliados para convertirlos en lo único que en realidad necesita, mano de obra, trabajadores, asalariados o subcontratados para satisfacer sus infinitas necesidades.

Ésta ha sido la historia hasta ahora, la historia de una guerra insaciable entre dos clases enfrentadas, “unas veces veladas y otras abierta y sin cuartel”, la historia de la lucha de clases, a la que se dio por muerta a mediados de los años 90 por un ya tristemente célebre Fukuyama, uno de los padres del neoliberalismo y teórico del “si Marx decía que la lucha de clases es el motor de la historia, ésta se ha acabado”.

Pero esto nunca fue así, los trabajadores (en peores o mejores circunstancias) siempre se organizaron, construyeron sindicatos y organizaciones políticas en defensa de los intereses de las mayorías.
Fue la clase obrera quien experimentó también a lo largo de la historia el cooperativismo, las luchas de liberación nacional, nuevos métodos de organización, movimientos huelguísticos, trabajadores despedidos, boicot a fábricas, etc… la historia de la lucha de clases nunca terminó, es más, todavía está en tiempos de crisis en pleno vigor. Cuando la clase obrera ve peligrar su medio de vida se convierte en un potencial sujeto revolucionario que defiende con garras su futuro, lo único de lo que en realidad es poseedor.

El problema llega cuando la tradición de lucha se interrumpe, deja de seguir su curso y falla dentro del proceso de aprendizaje; fallo, surgido del desarraigo de clase fruto de la alienación ideológica del poder.

Cuando la clase obrera, desmoralizada, siente que ha llegado al tope posible de sus conquistas, que ya ha sido suficiente la sangre derramada y que no vale la pena la lucha final por el control y la conquista del poder político aparece el acomodamiento, el estancamiento y el bloqueo (aparece una época de relativa paz social). En realidad el poder se fortalece y se rearma para dividir a la clase obrera, se la engaña para que crea que son clase media, intentan desprestigiar la cultura popular y empañar la larga historia de luchas que fueron de las que florecieron la educación universal, la sanidad pública y los derechos universales e irrenunciables de los seres humanos, la dignidad colectiva se puso en peligro con el estancamiento del movimiento obrero.

En esta situación las siguientes generaciones crecen ajenas a las sangrientas luchas de antaño; luchas vividas por sus abuelos y padres, historias del abuelo cebolleta (piensan los jóvenes), crecen beneficiándose de las conquistas de sus mayores sin saberlo y con todo lujo de comodidades que sus progenitores no conocieron, jóvenes hijos de obreros que acceden a las nuevas tecnologías, y caras modas estéticas diseñadas por la cultura dominante para fraccionar a los hijos de la clase, extranjeros e hijos de extranjeros se mezclan con los jóvenes desclasados hijos de la falsa clase media, eso sí, en suburbios obreros donde estallan los brotes de racismo y xenofobia.

En definitiva, hay toda una generación que ha accedido a refrendar el contrato de pasividad ya firmado por sus padres, ¿pero pasividad a cambio de qué? A cambio de “chucherías” materiales; coches último modelo, tecnología punta, ropa, tele, despreocupación, trabajos basura…

Pues bien, este contrato está destinado a autodestruirse ya que el poder, los poderosos, nunca cumplieron sus tratos, los poderosos al final siempre quisieron más y los derechos públicos conquistados por la engañada clase obrera PUEDEN ENGORDAR MUCHO MÁS SU TASA DE GANANCIA.

Especulación, precarización, flexiseguridad, neoliberalismo, postfordismo, temporalidad, abaratamiento de costes, etc… son lobos disfrazados de ovejas, son intenciones claras de privatizar los sectores públicos, lo que construye y de lo que vive la adormecida clase obrera laboriosamente como una hormiguita incauta, que no sabe que la guijarra explotadora está esperando a que termine su labor para apropiarse de TODO de lo que nunca fue participe. La guijarra odia lo público porque da un servicio que no la enriquece, por ello, la guijarra lucha para hacerse con lo publico transformarlo en privado y enriquecerse con un derecho construido con siglos de sangre… la guijarra, el burgués, el poseedor siempre se apropió de todo aquello que no tenía dueño, el nuevo régimen con sus revoluciones liberales pusieron cercas al mundo (la humanidad sometió al mundo sí) y derrumbaron las propiedades colectivas, además de las propiedades eclesiásticas y aristocráticas, para convertirlas en monopólios u oligopolios agrarios, industriales y financieros.

Los jóvenes, los hijos de los luchadores engañados y los hijos de los inmigrantes sobreexplotados, son una generación en crisis. Son generación en crisis porque asumen hasta las contradicciones más inmundas del sistema capitalista; se adormecen embriagados por las drogas, consumen lo último en modas estéticas y culturales elaboradas a medida de un mercado cada vez más “transgresivo y rebelde”, asumen sin indignación las malas condiciones laborales siendo peores que las de sus propios padres, nunca conocieron el calor de la ORGANIZACIÓN y la LUCHA, sufren enfermedades psicológicas nacidas de las miserias y de las inseguridades que genera la libre competencia y el sueño “mañana el rico puedes serlo tú”.

La generación en crisis se alimenta de ideología envenenada y adulterada que lucha contra la educación que tristemente intentó trasladarle unos valores y ¿unos conocimientos que podrían estar escritos por el poder! Pero que sus páginas estaban manchadas de la sangre salpicada de millones de batallas libradas por la lucha de clases.

Una generación vacía, envenenada, triste, aburrida, consumista, individualista, potencialmente insolidaria, xenófoba, destructiva y autodestructiva, agresiva y degenerada, sin valores, sin ideologías, DESARRAIGADA DE CLASE, de la clase obrera.
Una generación así cuando se indigna solo provoca destrucción y desolación, marginalidad y miedo, ignorancia, terror y fascismo.

Pero de la desolación siempre nacerá la esperanza, de la generación en crisis volverá a surgir la clase obrera, tan solo construyendo la organización y plantando la bandera de la justicia, un día renacerá la Lucha, la LUCHA.


“Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.” Miguel Hernández (fragmento de “vientos del pueblo me llevan”).

Por Rodrigo y León

viernes, 5 de febrero de 2010

"Consternados, rabiosos", un poema de Benedetti

Me recuerdan este precioso y potente poema de Mario Benedettí, en honor a Ernerto Che Guevara. Firmado en Montevideo, en 1967...

Así estamos,
consternados,
rabiosos,
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles

da vergüenza mirar
los cuadros
los sillones
las alfombras
sacar una botella del refrigerador
teclear las tres letras mundiales de tu nombre
en la rígida máquina
que nunca
nunca estuvo
con la cinta tan pálida

vergüenza tener frío
y arrimarse a la estufa como siempre
tener hambre y comer
esa cosa tan simple
abrir el tocadiscos y escuchar en silencio
sobre todo si es un cuarteto de Mozart

da vergüenza el confort
y el asma da vergüenza
cuando tú comandante estás cayendo
ametrallado
fabuloso
nítido

eres nuestra conciencia acribillada

dicen que te quemaron con qué fuego
van a quemar las buenas
buenas nuevas
la irascible ternura
que trajiste y llevaste
con tu tos
con tu barro

dicen que incineraron
toda tu vocación
menos un dedo

basta para mostrarnos el camino
para acusar al monstruo y sus tizones
para apretar de nuevo los gatillos

así estamos
consternados
rabiosos
claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos ira pasando
la rabia quedará
se hará más limpia

estás muerto
estás vivo
estás cayendo
estás nube
estás lluvia
estás estrella

donde estés
si es que estás
si estás llegando

aprovecha por fin
a respirar tranquilo
a llenarte de cielo los pulmones

donde estés
si es que estás
si estás llegando
será una pena que no exista Dios

pero habrá otros
claro que habrá otros
dignos de recibirte
comandante.


miércoles, 27 de enero de 2010

"El miedo", un poema de Pablo Neruda




El miedo

Todos me piden que dé saltos,
que tonifique y que futbole,
que corra, que nade y que vuele.
Muy bien.

Todos me aconsejan reposo,
todos me destinan doctores,
mirándome de cierta manera.
Qué pasa?

Todos me aconsejan que viaje,
que entre y que salga, que no viaje,
que me muera y que no me muera.
No importa.

Todos ven las dificultades
de mis vísceras sorprendidas
por radioterribles retratos.
No estoy de acuerdo.

Todos pican mi poesía
con invencibles tenedores
buscando, sin duda, una mosca,
Tengo miedo.

Tengo miedo de todo el mundo,
del agua fría, de la muerte.
Soy como todos los mortales,
inaplazable.

Por eso en estos cortos días
no voy a tomarlos en cuenta,
voy a abrirme y voy a encerrarme
con mi más pérfido enemigo,
Pablo Neruda.


Pablo Neruda.